Comprar en planos permite acceder al precio de preventa, pagar la entrada mientras avanza la obra y elegir primero la mejor unidad. A cambio, el comprador asume un riesgo: el edificio todavía no existe. Estas cinco preguntas reducen ese riesgo y separan un proyecto serio de una promesa.
1. ¿El proyecto tiene licencia de construcción?
En el Distrito Metropolitano de Quito, las obras nuevas requieren la Licencia Metropolitana Urbanística LMU-20 para intervenciones mayores. Esta licencia autoriza el inicio de la construcción y exige certificados de conformidad arquitectónica y estructural emitidos por una entidad colaboradora. Pide el número de licencia o, si el proyecto está en trámite, la fecha estimada de obtención y el estado del expediente.
2. ¿A dónde va tu dinero?
Pregunta si los pagos entran a un fideicomiso inmobiliario o a un encargo fiduciario administrado por una fiduciaria. En un fideicomiso los recursos del proyecto no se mezclan con los del promotor y se liberan cuando se cumple el punto de equilibrio: condiciones financieras, técnicas y legales definidas por adelantado. No elimina el riesgo, pero lo ordena y lo hace verificable.
3. ¿Quién construye y qué ha entregado?
Pide la trayectoria del equipo técnico: obras entregadas, metros construidos y referencias que puedas visitar. Una constructora seria muestra su avance de obra con fotografías reales y fechas, no solo renders.
4. ¿Cuál es el cronograma?
Solicita el cronograma con hitos: inicio de obra, estructura, cubierta, acabados y entrega. Pregunta qué pasa si hay retrasos y cómo se informa el avance a los compradores.
5. ¿Qué dice la promesa de compraventa?
La promesa de compraventa debe identificar la unidad (número, área, estacionamiento, bodega), el precio, el plan de pagos, el plazo de entrega, las penalidades por incumplimiento de ambas partes y el destino de los pagos. Léela con un abogado antes de firmar.



